Los espias de la Casa Blanca

A pesar de que pueda parecer que estamos ante un nuevo título de una película de crímenes, tenemos que decir que no es así en absoluto. De hecho, en realidad, estamos ante la última locura, aunque en su caso habría que decir la penúltima, del señor Donald Trump. Y es que la idea de que una gran conspiración se cierne sobre él, le ha llevado a dudar de dos grupos de personas muy concretos a día de hoy. Los periodistas y, esto es realmente extraño, sus propios empleados. Una caza de brujas que vamos a pasar a detallar para que se pueda ver con un poco más de profundidad.

Vamos a comenzar hablando de los periodistas. Y es que, el nuevo inquilino de la Casa Blanca, está plenamente convencido de que hay algunos medios de comunicación de mesas que no quieren otra cosa que apartarle del poder y que esta legislatura sea un verdadero fracaso. El problema viene cuando apenas se tiene memoria y no se acuerda de que él mismo utilizó a los medios de comunicación que controla con el objetivo de hacer una campaña de desprestigio a su rival en las elecciones.

Pero aquí no termina el nivel de paranoia del señor Trump. No en vano, está plenamente convencido de que dentro de su propio equipo hay personas que le quieren hacer la vida imposible. Es más asegura que desde que llegó a la Casa Blanca, hay miembros de su equipo, aunque no sabría decir quiénes, que trabajan para el partido demócrata al mismo tiempo que filtran datos al a prensa, todos ellos falsos, para desprestigiarle. A decir verdad esto no tiene ni pies ni cabeza ya que, para empezar, a pesar de los supuestos espías ganó las elecciones. Por otro lado, todos aquellos que no estaban de acuerdo con su forma de gobernar, sencillamente se han ido.

No obstante, si bien es cierto que el problema de los periodistas es algo con lo que no puede luchar, dentro de su equipo, a sus personas de confianza, les ha encargado la tareas de investigar a sus empleados. Pero no solo eso sino que también les ha mencionado la posibilidad de investigar sus llamadas telefónicas así como intervenir sus ordenadores en busca de las pruebas que le darían la razón. El problema es que todas estas pesquisas se tendrían que financiar con el dinero de los contribuyentes. Algo que seguramente no solo no guste a los ciudadanos ni tampoco a los propios miembros de su partido.