Un momento tenso

Hace poco salió en un periódico de tirad local que había habido un pequeño accidente en el que estaban involucrados un zorro y un turismo, creo recordad que fue en Asturias, luego he leído en algún otro sitio que es muy común encontrarse con osos pardos, zorros y lobos aparte de otros animales que crecen y viven en la zona.

Debe de ser un verdadero susto que se te cruce un animal, ya que los reflejos han de estar a pleno rendimiento porque no sabes por dónde se te va a cruzar, son totalmente impredecibles, como los niños o los ancianos.
En el artículo que leí contaba que  un matrimonio viajaba de Asturias a la playa más cercana cuando de repente se les cruzó  un zorro, el señor que conducía frenó y dio un volantazo que los llevó derechitos a la cuneta, por suerte no hay que lamentar daños graves, ni una sola lesión, ni un pequeño golpe, nada, la verdad es que la velocidad era la adecuada para la zona y por eso no hubo consecuencias. De todos modos a consecuencia del frenazo tan brusco que dio el conductor el coche tuvo que pasar por desguaces asturias para una puesta a punto.

Este es uno de los ejemplo que podemos enseñar a la hora de concienciar a los conductores de que moderen la velocidad. Este mismo percance pero con un velocidad incorrecta hubiera ocasionado lesiones a los ocupantes del vehículo al igual que al coche ya que se habría estrellado contra uno de los cientos de árboles que están a ambos lados de la carretera, o aun pero si le sumamos la falta del cinturón de seguridad que ya habría ocasionado hasta la posible muerte de alguno de los ocupante.

Seguir las normas establecidas es lo mejor para evitar posibles daños. No hace falta que se cruce un animal, una helada nocturna puede hacer que el coche derrape, a mayor velocidad mayor tiempo de respuesta mayor recorrido y mayores consecuencias, es una cuestión de utilizar la lógica, si lo hacemos, el coche acabará en desguace solo para comprar una pieza o reemplazar algún repuesto, si no cumplimos las normas, el coche pasará a formar parte de ese montón de amasijos de hierro del que proceden algunas de las piezas que luego se compran y los ocupantes del vehículo, mejor ni pensarlo, cumplir la normas es vital. Cúmplelas.